¿Qué pasará? Se preguntaba la gente que se encontraba en las calles de Pamplona y extrarradio al mirar hacia el norte. Una gran columna de humo negro ascendía verticalmente hacia el cielo y anunciaba que algo “gordo” estaba pasando. Los corrillos comentaban la noticia. Se está quemando “Mercairuña” (una gran nave de distribución de frutas, hortalizas y pescados que se encuentra en el polígono industrial “los Agustinos” al norte de Pamplona).

Para
los bomberos, la tarde del 20 de enero de 2001, iba a ser una tarde diferente,
como nos lo cuenta Carlos Orta, oficial de bomberos que se encontraba de
guardia esa tarde.
“Era
sábado y la tarde transcurría normal con los trabajos habituales. Una llamada
de SOS Navarra nos avisa que unos palés estaban ardiendo en Mercairuña.. Eran
las 16 horas y 44 minutos. Al ser un pequeño incendio, se envían 2 vehículos
autobombas urbanas y 1 vehículo de mando. Llegan al lugar a las 16 horas y 52
minutos y cual es su sorpresa cuando
ven que lo que se está quemando no son unos palés sino ¡la nave!. Nos comunican
que le fuego ha agarrado ya en el 80% de la nave y que avanza a gran velocidad
por la cubierta. Ante esta nueva situación movilizamos desde el parque de
Pamplona 6 vehículos y 16 bomberos, desde el parque de Tafalla 2 vehículos y 4
bomberos y desde de Parque de Alsasua otros 2 vehículos y 4 bomberos más”.
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“Yo llegué al lugar (nos sigue
contado Carlos Orta), tras la primera dotación. Conocí dos noticias, una
buena y una mala. La buena que no había ninguna persona en su interior y la
mala que no podíamos sectorizar la nave y, por
tanto, no podíamos salvar ninguna parte de ella. De la nave caían al suelo los
voladizos (aleros) y los cantos rodados de los que formaban parte. Estar muy
cerca de la estructura resultaba inútil por la pérdida de fuerza de la
estructura y peligroso para la seguridad de los bomberos. Ante esto, se
procedió a contener el fuego y a retirar con cabrestantes y con la ayuda de una
grúa del Ayuntamiento de Pamplona los vehículos incendiados que se encontraban
adosados a los muelles de carga-descarga. Una vez retirados y extinguidos los
vehículos, se concentraron todas las fuerzas en extinguir el incendio. Esta
tarea ocupó toda la tarde y noche del día 20 y los dos días siguientes. Los
días 21 y 22 se mantuvo un retén permanente de extinción. El fuego se dio por
concluido el día 23 tras la inspección de la nave.” “Durante la inspección vemos que el
incendio ha causado estragos: resulta destruida la nave en su totalidad y
afectados, en mayor o menor medida, varios vehículos y gabarras estacionados
junto al muelle. Pudimos comprobar como bombillas que no se habían roto habían
sido remodeladas por el calor presentando formas de lo más curiosas. La nave
presentaba colapso de estructura, por lo que se recomendó a la Policía
Municipal de que se señalizara la zona y prohibiera el tránsito de personas
por las inmediaciones.” “Después, el Consorcio de Bomberos
abrió una investigación para determinar las causas (aclararemos que fue el mismo Carlos Orta quién la llevo
adelante) pero ahora no puedo hablar de las conclusiones puesto que el informe
forma parte del proceso judicial. Más adelante si que podremos hablar de este
tema”.
Sua: No suele ser frecuente que las
investigaciones las realicen los bomberos. Carlos: Así es. Por tradición las investigaciones de grandes incendios suelen realizarlas la Policía, pero es a nosotros a quien nos corresponde esta tarea por ser los verdaderos especialistas del fuego.
Sua: Pues esperemos que a partir de
ahora seamos nosotros, los bomberos, los que investiguemos los incendios. Gracias Carlos por contarnos lo
ocurrido.
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