LA LEY DE LAS TRES ERRES: REDUCIR, REUTILIZAR, RECICLAR … Y EVITAR

 

Pues sí que es importante la letra R, ya que es la inicial de tres pilares básicos en la ecología: Reducir, Reutilizar y Reciclar. Acordaos de estas tres palabrejas a partir de ahora, pues con este artículo quisiéramos que estuvieran presentes en gran parte de las actividades que realizamos a diario. Ya váis a ver cómo todos podemos hacer algo por mejorar el Medio Ambiente, sin que nos suponga un gran esfuerzo. Y me explico: Si reducimos el consumo de materiales desechables, evitando el adquirir productos con embalajes excesivos o más perjudiciales con el Medio, y si cuando no quede más remedio que consumir embalajes desechables, procuramos tener un poco de cuidado en que éstos sean reutilizables, resultará que tendremos que tirar al contenedor mucha menos basura, y este es el meollo de la cuestión.

 

No se trata de perder comodidad y calidad de vida en nuestras costumbres (más bien al contrario), de lo que se trata es de querer vivir en un mundo mejor y dejar a las generaciones futuras un entorno más saludable. Pero sin ser radicales ni estrictos, se puede hacer mucho por mejorar este planeta, con pequeños gestos a los que podemos acostumbrarnos en poco tiempo, simplemente teniendo en cuenta la ley de “LAS TRES R”.

 

En estos tiempos está de radiante actualidad la creación de vertederos y plantas de reciclaje, para engañarnos a nosotros mismos, pensando que nos hemos desecho de nuestros residuos, o teniendo que invertir cantidades multimillonarias para reciclarlos, nunca en su totalidad (tan sólo el 12% en los mejores casos). Pero lo triste es que las administraciones no se preocupen por concienciar a la sociedad de que reduciendo el consumo de materiales desechables y envases que no sirven sino para aumentar las montañas de residuos, estos vertederos no serían tan necesarios. Y es que en esto hay muchos intereses económicos, que no es objeto del presente artículo entrar a analizar.

 

No queremos que nos pongan un vertedero cerca de nuestras casas. Pero entonces, ¿qué hacemos con las basuras? En lugar de preguntarnos qué podemos hacer con la basura, deberíamos preguntarnos ¿qué podemos hacer para no generar basura?

 

La idea del reciclaje es bien conocida e incluso practicada por muchos de nosotros. Pero éste no pasa de ser el tercer piso de la escalera y no debemos llegar a él, sin haber pasado antes por el primero y luego por el segundo. En realidad, no sería necesario hablar de reciclar, si los dos pasos anteriores (reducir y reutilizar) se ejecutaran con perfección total, cosa que es imposible. Lo que quiero decir con esto, es que son incluso más importantes que el reciclaje, puesto que cuanto mejor realicemos estos dos pasos, menos trabajo nos quedará para el final y mejor se realizará éste.

 

En lugar de preguntarnos qué podemos hacer con la basura, deberíamos preguntarnos ¿qué podemos hacer para no generar basura?

 

 

 

Reducir

 

Éste es el primer paso que hay que dar. Si nos vemos en la necesidad de gestionar nuestros residuos antes de que nos coman, es porque consumimos en exceso. Consumimos demasiados productos y estos productos vienen dentro de unos envases que en muchas ocasiones son excesivos. Todos hemos visto artículos de reducido tamaño, en cajas enormes que derrochan plástico y cartón sin miramientos. Y es aquí donde nosotros podemos hacer algo, al decidir qué artículo compramos.

 

Un ejemplo claro lo tenemos en los comestibles. ¿Qué falta tenemos de comprar las zanahorias con su bandejita de “corcho” blanco, que va directamente a la basura en cuanto llegamos a casa? Puede que en algunos comercios no tengamos otra opción, pero la mayoría de las veces, podemos elegir comprarlas a granel, o si no, envasadas en una bolsa de plástico, que siempre será mejor que la primera opción. Y si cuando vamos al hiper llevamos en el maletero una capaceta o un bolso que usemos habitualmente para las compras, al pasar por caja podríamos ir echando todo directamente al carro, sin bolsas de plástico y de ahí al bolso que tenemos en el maletero.

 

Otras veces podemos comprar productos en envases de mayor capacidad (el envase de una garrafa de aceite de 5 litros genera menos residuos que 5 botellas de 1 litro), o productos concentrados (menor envase, menor gasto energético de transporte, de producción, etc.).

 

Es decir, que casi siempre podemos Reducir un poco el consumo de envases. Cuantos menos envases usemos, menos habrá que reciclar.

 

Por otro lado está el consumo de energía. La electricidad, de no provenir de fuentes de energía renovables, contamina mucho, pues para su producción se necesitan grandes cantidades de combustibles altamente contaminantes (carbón, petróleo, materiales radiactivos…) No pensemos que por haberse instalado tantos generadores eólicos, el problema está resuelto, pues entre todos ellos producen un porcentaje muy bajo del total de la energía eléctrica que consumimos. No cuesta nada apagar la luz cuando salimos de una habitación, y hacerlo no sólo en casa, sino también en el parque, pues aunque no lo paguemos de nuestro bolsillo, no estamos hablando de economía sino de ecología. Apagar algunos aparatos electrodomésticos no significa que dejen de consumir. Contribuirás con el Medio Ambiente si apagas del todo aquellos electrodomésticos que solemos dejar en posición de espera o Stand by cuando los apagamos desde el mando, pues aunque consumen poco, a lo largo del año es mucho. Si conectas todos los accesorios del ordenador a una regleta con interruptor, por tan solo unos 6 €, te ahorrarás bastantes más al cabo del año. Todos conocéis las bombillas de bajo consumo. A la larga salen más baratas y el Medio Ambiente os lo agradecerá.

 

Para los desplazamientos cortos, no hay nada como ir andando o en bicicleta. Se han hecho mediciones de tiempo en desplazamientos en las grandes ciudades y se ha comprobado que en muchos casos es más rápido que el coche. Y no pensemos sólo en el combustible que ahorramos, pues los vehículos producen muchos otros residuos francamente malos, que de esta manera reduciremos: neumáticos, aceite, filtros, etc. Además te lo agradecerán tu salud, tu bolsillo y el Medio Ambiente. ¡Qué pasada! ¿No?

 

Con el agua pasa lo mismo. Creemos que porque vivimos en una zona en la que el agua no suele escasear, no pasa nada si la consumimos en exceso, pero no nos damos cuenta de la energía que se necesita consumir para bombearla, potabilizarla y distribuirla. Y recuerda que la energía contamina.

Se podrían poner muchos ejemplos más de cómo Reducir el consumo; ejemplos, que todos podemos imaginar y practicar, conociendo y teniendo en cuenta estas nociones básicas.

 

Cuando no podamos o no queramos evitar el consumo de determinados productos, si al comprarlos nos fijamos en que puedan volver a utilizarse antes de tirarlos a la basura, habremos llegado al segundo piso. Estaremos llevando a cabo la segunda regla:

 

Reutilizar

 

Se trata del segundo paso y sigue siendo anterior al reciclaje. Por lo tanto ayuda a evitar la construcción de plantas de vertido y reciclaje.

Debemos evitar el consumo de productos de usar y tirar.

 

Ejemplos:

Las pilas recargables (Reutilizables) son más caras que las convencionales, pero a la larga salen hasta 20 veces más baratas y, lo más importante, evitamos tirar un producto altamente tóxico y contaminante, con el que no se sabe que hacer y que se va almacenando sin posibilidad de darle una salida.

 

El papel en el que vienen envueltos los regalos que nos hacen, seguro que lo podemos volver a utilizar, aunque sólo sea una vez más, cuando hagamos nosotros un regalo. Incluso el papel de aluminio, generalmente, podemos usarlo de nuevo.

 

Puede que estos detalles den la sensación de racanería, pero como he dicho antes, no estamos hablando de dinero, sino de ecología. La cuestión es que cuantos más objetos volvamos a utilizar, menos basuras produciremos y menos recursos tendremos que gastar. Evitaremos tener que reciclar tanto o tener que utilizar tanta materia prima. Esto es lo realmente importante y tenemos que concienciarnos.

 

A parte de éstos, hay muchos otros ejemplos de materiales Reutilizables que podemos usar: maquinillas de afeitar (mejor las que se tira sólo el cabezal que las que se tiran enteras), pañuelos, servilletas y manteles de tela, usar las hojas de papel por las dos caras, botellas retornables, etc.

 

Reciclar

 

Por último, si lo que vamos a adquirir no puede ser reutilizado, deberíamos fijarnos en si se puede Reciclar. Pero no nos dejemos engañar por esos dibujitos que muchas veces ponen los fabricantes para vender más y que significan que se puede reciclar, puesto que existen muchos materiales que, aún siendo reciclables, realmente no se reciclan por el elevado coste que esto supondría. Sencillamente sale más barato hacer nuevos envases. Hagamos caso a si sabemos que ese material se recicla o no en nuestro entorno; y por supuesto, debemos separarlo adecuadamente en los contenedores específicos para cada tipo de residuo.

 

Como ejemplos podríamos citar que siempre será mejor comprar el tomate frito en bote de cristal que en tetrabrick, mucho más difícil de reciclar. Y si no, en lata, que aunque es peor que el cristal, es mejor que el tetrabrick. Los huevos, mejor en envase de cartón que en los de poliespán que están dominando ya el mercado. El problema viene de que suele resultar más barato el envase peor. Pero incluso en esto, los consumidores podemos hacer mucho, llevando a cabo la siguiente regla: (Antes decía, que sólo la Administración podía solucionarlo y no es cierto).

 

Sería falso pensar que la protección del medio ambiente sólo compete a las autoridades y a los fabricantes. Con sus opciones, al decidir comprar un determinado producto en lugar de otro, el conjunto de los consumidores puede influir en la oferta de los bienes de consumo, favoreciendo que permanezcan los menos contaminantes.

 

Evitar

 

Si dejamos de comprar y utilizar este tipo de productos dañinos para el medio ambiente y empezamos a pedir productos que respeten más la naturaleza, consuman menos energía y puedan reutilizarse o reciclarse, la industria y los comerciantes tendrán que empezar a cambiar. ¡En nuestra mano está conseguirlo!.

 

A modo de conclusión, añadiría una R más a esta regla de la que hemos hablado:

R de Reeducar. Tenemos que revisar nuestras costumbres y reeducarnos en muchos gestos diarios con los que quizás no estamos de acuerdo y seguimos haciendo por inercia. Además deberíamos tratar de introducir nuevos hábitos que posibiliten un mayor respeto a éste, como lo llamó un sabio, gran préstamo que nos han hecho nuestros hijos: EL PLANETA TIERRA