Siguiendo el tema de la seguridad y antes de entrar a
conocer los materiales de protección, vamos a valorar los riesgos a los que nos
enfrentamos en nuestro trabajo diario y que todos nosotros deberíamos conocer
para tomar las medidas y medios de protección necesarios. Es lo que
denominaremos:
La autoprotección, es la
protección propia (o sea por uno
mismo), por lo tanto hay que entenderla como un sistema de prevención de
accidentes.
Los Bomberos necesitamos
protegernos, no sólo contra el enemigo de siempre, el fuego, sino contra
cualquier otro imperativo; por
consiguiente, debemos de protegernos de los siguientes riesgos:
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- Físicos ·
Mecánicos ·
Radiaciones ·
Térmicos ·
Eléctricos - Químicos ·
Aerosoles ·
Líquidos ·
Gases, vapores - Biológicos - Falta de visibilidad y desconocimiento del lugar |
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El vestuario de protección debe
dar respuesta a los diferentes niveles de riesgo, utilizando para ello los
Equipos de Protección Individual (EPI). Los bomberos debemos vestirnos con
estas prendas que garantizan un alto nivel de protección, como son las prendas
multicapas, ciertamente eficaces, pero pocas veces cómodas y funcionales
(chaquetón y cubrepantalón).
El desarrollo de estas nuevas
fibras, con elevadas prestaciones mecánicas y bajas densidades, han permitido
que se mejore el equilibrio entre la protección y la confortabi1idad, ya que la
función de la protección de cualquier prenda es siempre en detrimento del
confort.
Con la equipación
integral se consigue un alto grado de protección, pero cuando las condiciones
de la intervención son muy adversas, exige un trabajo físico intenso (la propia
tensión de la intervención, temperaturas elevadas, etc.); esto repercute
directamente en el bombero con un mayor desgaste físico (sudoración) cansancio,
merma de reflejos y por consiguiente, el posible riesgo de accidentes.
A raíz
de todo esto y como consecuencia de la Autoprotección, se generan unas
alteraciones en el organismo que desarrollamos a continuación:
* LAS TERMOPATIAS
En las intervenciones de
Bomberos, nos podemos encontrar ante una patología relacionada con el calor y
el sobreesfuerzo. Estos cuadros clínicos se denominan termopatías y
tienen a la temperatura y la humedad como protagonistas.
De forma genérica, podemos
clasificar a los factores que aparecen en la termopatía en dos grupos:
- Factores
condicionantes externos.
- Factores
condicionantes internos
* Factores
condicionantes externos
En un incendio la
temperatura ambiental puede alcanzar de 200 a 600º C. o más. Se estima que
durante los primeros 20 minutos de la extinción, el organismo ve reducido su
volumen plasmático entre un 10-20%. La edad, respecto a la temperatura, es un
factor a tener en cuenta, ya que con temperaturas mayores de 2lº C., los
menores de 30 años y los mayores de 50 años, son más susceptibles a los efectos
que se derivan de estos ambientes.
Por otro lado, la humedad
relativa del ambiente, va a determinar la cantidad de vapor de agua que la
transpiración va a evaporar. En un incendio con el local cerrado, la humedad
ambiental, por efecto de la extinción con agua, supera inicialmente, en mucho,
el 60%.
* Factores
condicionantes internos
La temperatura corporal
se mantiene dentro de unos márgenes gracias al Sistema Termo-Regulador, que
ejerce un equilibrio entre el valor generado por el organismo y el calor
disipado al exterior, siempre en relación con las condiciones ambientales. Los
mecanismos de pérdida de calor son:
- Radiación:
Por este
sistema se puede perder hasta un 60% del calor generado, siempre y cuando la
temperatura ambiente sea inferior a la temperatura corporal, de lo contrario,
absorberá calor. El traje de intervención, nos protege pero, a la vez, nos
limita la radiación del calor generado por el cuerpo, creando lo denominado
como ambiente de calor secundario, entre la piel y el traje de
intervención, lo cual, nos provocará una reducción importante del volumen
plasmático.
- Convección:
Supone unas
pérdidas del 13-16% del calor generado. Se produce por la circulación de aire
alrededor de nuestro cuerpo, la cual disminuye o se elimina al colocarnos el
traje de intervención.
- Evapotranspiración:
La
evaporación del sudor, es una de las principales defensas contra el
sobrecalentamiento y supone una pérdida del 15-16%. Este grado de evaporación
va disminuyendo a medida que aumenta la humedad ambiental. La colocación de la
ropa de intervención dificulta el proceso normal de disipación del calor,
aunque estas prendas tienen cierta capacidad para la absorción del calor y así
facilitar la transpiración.
- Conducción:
Es la pérdida
que se produce por el contacto con cuerpo un más frío. En los incendios, se
convierte, no en pérdida, sino en incremento de calor.
- Respiración:
La sangre se
refrigera en los pulmones mediante la inhalación de aire a menor temperatura
que la corporal. A través de la espiración se emite aire caliente y se pierde
calor. Este mecanismo supone una pérdida del l0%. En la intervención con el
E.P.I. y el E.P.R., con presión positiva, es el UNICO sistema de refrigeración
corporal que permanece intacto, incluso se ve mejorado y facilitado por la
respiración del aire de la botella que suele salir y ser inspirado a una
temperatura de entre l7-20º C.
De todo esto
deducimos que, de los cinco sistemas orgánicos de pérdida de calor, sólo uno
permanece intacto, el resto disminuye su efectividad. Es obvio, que para
realizar las intervenciones hemos de estar protegidos al máximo contra todas
las posibles agresiones externas y esto conlleva a unas repercusiones
fisiológicas que hemos de conocer, tener en cuenta y saber prevenir.
* PATOLOGIA RELACIONADA CON
EL CALOR Y SOBREESFUERZO
Los síndromes clínicos que se
inician en los organismos que son aún capaces de controlar su temperatura
corporal, deben ser prevenidos una vez iniciados, ya que si no, evolucionarán a
situaciones de auténtico riesgo vital; aunque se trate de procesos menores, no
hemos de infravalorarlos ni subestimarlos.
En los síndromes clínicos más
leves, los síntomas aparecen como reacción de los mecanismos corporales para
enfriar el progresivo calentamiento del organismo o bien para compensar la
agresión térmica inicial y su repercusión fisiológica. Estos síntomas, a veces,
son engañosos para el bombero y éste debe saber detectarlos y reconocerlos a
tiempo.
Las patologías más leves son: el
agotamiento, los calambres y el síncope por el calor (los más típicos).
El cuadro más grave es: el
golpe de calor (este no se presenta con tanta frecuencia).
*
Agotamiento por calor.
Este se presenta cuando
se ha producido una pérdida considerable de líquido (agua, minerales) por la
exposición a una temperatura y humedad ambientales muy elevadas, esto derivará
en un cansancio progresivo, que es el agotamiento por calor. Los síntomas son:
debilidad, cansancio extremo, dolor de cabeza, aumento de la frecuencia cardiaca
(taquicardia), palidez, descenso de la tensión arterial (hipotensión), náuseas
y vómitos. La temperatura corporal se mantiene por debajo de los 39º C. y la
capacidad mental se mantiene.
*
Calambres por calor.
Una vez de haber sufrido
el agotamiento y si persisten las condiciones ambientales, el esfuerzo físico
intenso, se producirán contracturas dolorosas de la musculatura esquelética,
localizada sobre todo, en pantorrillas, muslos y hombros. Estas contracturas
son secundarias al desequilibrio hidroeléctrico desencadenado por la excesiva
sudoración. Los síntomas son los mismos que los anteriores, más la aparición de
calambres musculares muy dolorosos.
* Síncope
por calor.
En ocasiones, la
respuesta del organismo ante estas situaciones ambientales y de sobreesfuerzo,
es brusca. Se puede presentar una pérdida de conciencia inmediata, sin que la
temperatura corporal suba más de 39º C.
* Golpe de calor por
sobreesfuerzo o Estrés Térmico:
Ante unas condiciones
ambientales extremas, se desbordan e incluso anulan la capacidad y los
mecanismos termo-reguladores del organismo y aparece este cuadro que tiene dos
orígenes:
- Origen Endógeno: provocado por un trabajo
y/o esfuerzo muscular duro y prolongado, que es capaz de generar en una hora,
entre 800-900 Kcal., de las cuales, sólo el 25% se libera como energía en forma
de trabajo y el 75% restante, se libera como energía calórica del organismo.
- Origen Exógeno: provocado por las condiciones ambientales,
como son temperaturas mayores de 35º C. y humedades relativas mayores del 60%.
Estos dos orígenes nos
definen a este cuadro como Golpe de Calor ACTIVO y nos lo diferencian
del Golpe de Calor PASIVO, en el cual no existe el componente del
esfuerzo.
Como respuesta
compensadora del organismo, se produce entre otras situaciones una incapacidad
para la sudoración o incluso una obstrucción mecánica de las glándulas
sudoríparas. Al no poder eliminar el calor corporal, se produce una severa
HIPERTERMIA (temperatura corporal igual o superior a 40º C.). Al utilizar el
equipo de protección, la eliminación es aún menor, ya que limita tres de los
cinco sistemas de pérdidas de calor corporal.
Si la temperatura
corporal supera los 42º C., se empieza a dañar el sistema nervioso y
cardio-vascular.
A partir de los 45º C.,
se inicia la destrucción celular y el daño de los órganos afectados es aún
mayor.
Respecto a los síntomas, podemos hablar de dos
fases:
- Fase de inicio, en la cual aparecen trastornos del
comportamiento (desorientación, irritación, agresividad, etc.), a lo que añaden
calambres musculares, taquicardias, piel enrojecida, seca y caliente, aumento
de la frecuencia y ritmo respiratorios (hiperventilación).
- Fase de instauración:
·
Hipertermia
·
Alteraciones importantes del nivel de conciencia
·
Signos de afectación cerebral (parálisis en extremidades, etc...)
·
Signos cardio-vasculares
·
Ausencia de sudoración (anhidrosis)
·
Alteración en la piel (pequeños puntos rojos)
·
Dolores musculares Náuseas, vómitos, diarreas
La denominada TRIADA CLASICA DEL GOLPE DE CALOR
consiste en:
Hipertermia + Alteraciones del nivel de conciencia
+ Anhidrosis.
Resumiendo, tenemos un cuadro de ESTRES térmico,
ESTRES físico y ESTRES psíquico.
* PRIMERA ATENCION "IN
SITU" DE LAS TERMOPATIAS
Para ser prácticos y efectivos
ante un compañero o víctima en los el que sospechemos afectación por
temperatura y humedad, añadidos sobreesfuerzo, lo que haremos será:
- En
primer lugar, alejarlo de la zona del siniestro, colocarlo en un ambiente
fresco, ventilado y a la sombra. Lo desnudaremos, como mínimo hasta la cintura
y lo colocaremos estirado con la cara hacia arriba y las piernas elevadas.
- En
segundo lugar, iniciaremos el enfriamiento por medio de toallas, sábanas,
trapos limpios, etc..., empapados en agua y colocados en cuello, axilas, ingle,
tórax, etc..., rociando periódicamente estos con agua fría. A la vez se
aplicará un masaje muscular vigoroso que evitará la vasoconstricción de los
vasos sanguíneos superficiales, debido al enfriamiento periférico (de lo
contrario podríamos provocar una hipotermia) y ventilaremos al paciente con cualquier
cosa que sirva de abanico, aumentando la circulación de aire fresco a su
alrededor.
- En tercer lugar, iniciaremos la rehidratación, por medio de agua o
bebidas isotónicas. Si no está consciente, no se le administrará NADA.
- En cuarto lugar, lo examinará y explorará, lo antes posible,
el personal sanitario. Será trasladado preferentemente en ambulancia, llevando
esta el habitáculo ventilado.
* OTRAS AREAS DE LA AUTOPROTECCION
- La
hidratación:
Este es
un concepto clave y poco tenido en cuenta; en los incendios hemos de pedir
desde el principio agua potable o zumos, al considerar que los momento más
críticos de un incendio se producen al inicio de las maniobras de extinción,
con el riesgo de producir se una termopatía. Lo deseable sería que nuestros
vehículos incorporaran algún tipo de bebida isotónica o agua embotellada.
- La
prehidratación:
Esto
consiste en ingerir durante el trayecto al siniestro, una cantidad de líquido y
continuar haciéndolo después, durante los períodos de descanso. Con esto
aumentamos, primero las reservas hídricas antes del esfuerzo y se mantienen
dichas reservas durante el esfuerzo. Recordar que la sed es el primer síntoma
de compensación cuando los mecanismos del organismo HAN SIDO SUPERADOS y un
fallo en la hidratación, puede dar como resultado la aceleración en todos los
procesos degenerativos que se pueden producir en un siniestro.
- Tiempo
de intervención:
Durante
los siniestros es preciso llevar un control estricto del tiempo de intervención
del personal; la duración de la situación de esfuerzo máximo debe ser
reducida en lo posible, para evitar acumulación de ácido láctico (signo de
agotamiento físico).
La
táctica y protocolos de actuación deben de favorecer la posibilidad de realizar
relevos en primera línea, con la cadencia suficiente dependiendo de las
condiciones del siniestro. Esto nos permitirá mantener al personal en las
mejores condiciones físicopsíquicas durante el mayor tiempo posible y con la
mayor eficacia.
- Condición Física:
Es de
vital importancia mantener una buena condición física, hacer ejercicio y
controlar el exceso de peso. Un buen entrenamiento NO implica una mayor
tolerancia al calor, pero SI permite que nos adaptemos mejor a determinadas
situaciones extremas. Además del estado físico, hay otras variables que pueden
afectar a nuestra respuesta durante la intervención, como son:
·
El estado psíquico: este se desarrolla, primero durante la selección del
personal de nueva incorporación, y después, manteniendo un seguimiento y apoyo
para aquellos cuerpos que trabajan en condiciones de penosidad.
·
La confianza: que se adquiere mediante la formación técnica, la
repetición de acciones y el desarrollo y experiencia de la propia habilidad.
·
La formación psicológica y el autocontrol: son conceptos básicos
como el hablar y comunicarse con un accidentado atrapado, qué información darle
y cómo. En una palabra SABER ESTAR.
* ANALISIS Y CONCLUSIONES
Los bomberos tenemos que
vestirnos sistemáticamente para afrontar los diferentes tipos de intervenciones
en cualquier época del año y ser conscientes de que nuestra seguridad personal
depende mucho del E.P.I. y del uso correcto de cada prenda. No debemos
anteponer la comodidad a la protección necesaria en cada servicio, ya que aumentaríamos
el riesgo de un accidente laboral;
debemos adaptar nuestro vestuario al tipo de función a realizar y no
pecar, ni de desprotección, ni de sobreprotección.
Teniendo en cuenta los riesgos
que podemos sufrir en las intervenciones y los riesgos derivados del E.P.I., o
sea, la seguridad personal del bombero, es necesario entender la seguridad como
un concepto global, anteponiendo la protección colectiva a la individual y por
ello, depende también:
·
Dotaciones
·
Vehículos
·
Comunicaciones
·
Procedimientos operativos y una sistemática de intervención
La autoprotección
personal es una asignatura pendiente por falta de una cultura preventiva y para
mejorarlo, tendremos en cuenta:
·
La Ley de Prevención de Riesgos Laborales
·
Las prendas de protección deben cumplir la Norma Europea
·
Las normas de utilización de las prendas
·
La formación de los trabajadores ante los riesgos laborales
Para lograr estos
objetivos, se debe invertir fuertemente en la prevención, realizar una
buena gestión en cuanto a compras y reparto de material y,
desde luego, se debe impulsar la cooparticipación Administración-Sindicatos-Trabajador.