Aprovechando la oportunidad que la Dirección de la revista me brinda para escribir sobre prevención de incendios y después de haber leído con gran interés el primer número de la misma, me parece más interesante meter algunas cuñas sobre la historia del Cuerpo de Bomberos a la vez que aprovecho para escribir sobre el tema propuesto. Con esto quiero conseguir dos objetivos:

 

         Para los mas veteranos, al hacer este repaso de los últimos 40 años, el recuerdo de días pasados buenos, malos, a veces de trabajo duro y de formación teórica, prácticas y porque no, también de ratos de ocio y deporte.

 

         Para los mas jóvenes a muchos de los cuales no conozco, el conocimiento de la pequeña historia de los bomberos de esta cuidad llamada Pamplona.

 

 

         Parece lógico pensar que los Servicios de prevención de incendios en el pasado, presente y futuro tuvieran que estar unidos a los Servicios de extinción y éstos a su vez a la investigación de incendios.

 

         Sin embargo en el pasado, la Ley de Régimen Local de 1955, solamente estableció los Servicios Contra Incendios para poblaciones de mas de 5.000 habitantes, olvidándose de los otros dos.

 

         Como consecuencia de la citada Ley, en el año 1958 nació el Cuerpo de Bomberos Profesionales de Pamplona, creado con bomberos procedentes del Parque de Bomberos de la Sociedad de Seguros Mutuos de Pamplona y con profesionales relacionados con la construcción. (conductores, albañiles, carpinteros, fontaneros, electricistas, encofradores, etc.) aprobándose al mismo tiempo el Reglamento del Cuerpo de Bomberos.

 

         Por aquellos años en este país solamente las grandes ciudades disponían de Cuerpo de Bomberos. Estas quedaban lejos de Pamplona, por lo que se adoptó como solución que el modelo a seguir del recién creado Cuerpo, fuera el francés ya que obviamente ciudades como Bayona o Pau se encuentran mas próximas. Por ello los bomberos mas veteranos recodarán quizá con nostalgia los primeros equipos de respiración E.R.A. con botella de aluminio y regulador bitráquea o el casco de acero inoxidable que utilizaban nuestros bomberos-vecinos.

 

         Los franceses (consecuencia de la Segunda Guerra Mundial) aprendieron que además de preocuparse por la extinción también debían legislar en materia de prevención. Por ello el Ayuntamiento de Pamplona (copiando la legislación francesa) en 1963 adoptó como acuerdo de pleno que en los nuevos proyectos de urbanización se instalaran hidrantes exteriores, así como dotar de hidrantes al Casco Antiguo de la ciudad. La consecuencia de tal medida es que Pamplona es en la actualidad la ciudad de mayor porcentaje de hidrantes/km2 de España (30 hidr./km2) y una de las mayores en cifras absolutas 640 hidrantes.

 

         También podemos decir que Pamplona fue pionera en la instalación de columnas secas en edificios de viviendas. En efecto, la legislación francesa del año 1967 aprobó la normativa para la instalación de columnas secas en edificios de mas de 28 m de altura de evacuación. Así varios bloques de viviendas construidos a finales de los 60 principios de los 70, situados entre la calle Monasterio de Velate y Avda. Bayona, poseen columnas secas, cuya característica es que la apertura de las mismas se realiza mediante llave de triángulo.

 

         En 1974 se aprobaron las Normas Tecnológicas del Ministerio de la Vivienda NTE-IPF-1974, a su vez ese mismo año el Ayuntamiento de Pamplona publicó las Ordenanzas de Construcción, complementadas en los años 75 y 76. Fue entonces cuando se empezó a hacer prevención siguiendo el modelo nacional y empezamos a conocer palabras como sprinkler, detector o halón.

 

         El Ayuntamiento de Pamplona aprueba en 1978,  la Ordenanza Municipal de Actividades Molestas, Insalubres, Nocivas y Peligrosas mas conocida como ordenanza (MINP). La cual, regula especialmente las actividades industriales y otras clasificadas.

 

         Es en ese año cuando coincide con el hecho de bomberos que cumplen los 55 años en el Cuerpo, el Reglamento del Cuerpo daba la posibilidad de obtener la jubilación a esa edad, si bien con un sueldo muy reducido. Es entonces cuando se adopta como solución que los bomberos que no estuvieran capacitados para el servicio activo y quisieran seguir en el Cuerpo, pudieran desempeñar sus funciones como centralistas, mantenimiento o inspectores de prevención de incendios.

 

         Tímidamente nace el Servicio de prevención compuesto por dos bomberos y el Jefe del Cuerpo, realizando funciones de información e inspección de expedientes MINP. En los años sucesivos, el servicio se va consolidando, incrementando su plantilla en función de bomberos que van cumpliendo 55 años y no pueden o desean seguir en el servicio operativo.

 

         Con la entrada en vigor a principios de 1982 de la primera  normativa de prevención de incendios a nivel nacional, la Norma Básica de la Edificación. (NBE-CPI-81): Condiciones de Protección Contra Incendios en los Edificios; y en Junio la NBE-CPI-82. El Ayuntamiento, en octubre de ese año aprueba la citada Norma, introduciendo como complemento la obligatoriedad de la aplicación de los anexos, la instalación de detección de incendios en todos los locales comerciales de más de 15 m2 que manipulen, almacenen o vendan materias susceptibles de entrar en combustión y la instalación de columna seca en edificios de viviendas de mas de 13 metros de altura de evacuación..

 

         En 1985 se aprueba el nuevo reglamento del Cuerpo de Bomberos, el cual pasa a denominarse Servicio Contra Incendios y de Salvamentos (SCIS) del Ayuntamiento de Pamplona. En el mismo se crean tres unidades con diferentes funciones:

 

         La Unidad Operativa, encargada de realizar todos los servicios urgentes o no.

 

         La Unidad de Apoyo a la Operativa, cuya misión establecía el mantenimiento interno del Parque y de atención a la centralita.

 

         La Unidad de Prevención de Incendios, encargada de realizar informes e inspecciones sobre todo tipo de actividades, control y mantenimiento de hidrantes y elaboración de estadísticas.

 

         La primera estadística de prevención se elabora en 1984 y se realiza con la misma clasificación de anexos que figuran en la NBE-CPI-81. Se realizaron 1587 informes y 1212 visitas de inspección, así como dos revisiones de los 400 hidrantes que existían en el término municipal.

 

         Entre los años 84 a 88 el ritmo de trabajo se centró de las actividades que carecían de licencia de apertura municipal, así como la concesión de licencias a los nuevos expedientes que se presentaban para la obtención de la misma. El objetivo era la creación de una base de datos de las actividades mas peligrosas para poder realizar revisiones periódicas y suministrar de datos a la Unidad Operativa en caso de incendio. Una vez conseguido este objetivo la actividad se desarrolló en valores normales tal y como puede comprobarse en el cuadro inferior.

 



AÑO

Nº INFORMES

Nº INSPECCIONES

Nº HIDRANTES

1985

1230

815

412

1896

1358

801

433

1987

1349

984

445

1988

1110

838

492

1989

592

852

527

1990

599

735

543

1991

571

714

561


 

 

         En la estadística de 1990 del SCIS en sus conclusiones sobre la evolución de los incendios en los últimos 10 años se manifestaba que a pesar de haberse producido un importante incremento de la población, se había reducido el número de grandes siniestros en actividades industriales y comerciales, así como una gran reducción en el tiempo de intervención en los mismos. Las causas apuntadas sobre este descenso eran:

 

·       Las medidas de prevención de incendios exigidas a las industrias y su control.

 

·       La formación teórico-práctica impartida en el programa de formación continuada.

 

·       La utilización de nuevos equipos (lanzas, mangueras, AFFF, vehículos, etc.)

 

         En 1991 se producen dos hechos que quiebran la línea seguida hasta ese momento. Por una parte, en Mayo, se pone en funcionamiento el Consorcio de Bomberos de Navarra, pasando a formar parte del mismo las Unidades Operativa y de Apoyo del SCIS del Ayuntamiento de Pamplona y el SEIS del Gobierno de Navarra, inexplicablemente la Unidad de Prevención de Incendios no se incorpora al Consorcio y pasa a formar una unidad independiente dentro del Area de Protección Ciudadana del Ayuntamiento.

 

         Al mismo tiempo el 8 de Marzo se publica la NBE-CPI-91, que deroga a sus homólogas del 81 y 82. Nace con una fuerte controversia ya que por un lado cambia la estructura de norma establecida hasta ese momento, por lo que se hace de difícil comprensión y por otro lado hay artículos que dan lugar a interpretaciones diferentes. Además desde los Servicios de Incendios se la consideró como una norma excesivamente blanda, respecto de las anteriores, ya que no facilitaba la intervención de los bomberos.

 

         Lamentablemente en 1992, la Unidad de Prevención, compuesta por un jefe, tres encargados y nueve inspectores, debido a una enfermedad del Responsable y a su posterior jubilación no se elaboró estadística por lo que se carecen de datos de ese año.

 

         En 1993 me incorporo a la Unidad de Prevención como responsable de la misma y desarrollando desde entonces el camino trazado por mi antecesor sobre los informes de licencias de obras y visitas de inspección a las licencias de aperturas, contando en la actualidad con un equipo que año tras año se ha ido reduciendo (unos por jubilación y otros que nos han dejado para siempre) y que desde aquí quiero tener un cariñoso recuerdo para todos ellos.

 

         Así mismo en Noviembre de 1993 se publicó el Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios (RIPCI) desde cuya entrada en vigor motivó una mayor cobertura legal ya que las actividades cuando solicitan licencia de apertura se les requiere la presentación de documentación complementaria de certificados de las instalaciones de protección (BIE; columna seca, detección e instalaciones automáticas) y certificados de homologación de los equipos instalados (BIE, extintores, detectores, puertas RF o PF, materiales de revestimiento, etc.)

 

         La estadística desde entonces ha evolucionado en función de la actividad económica y muy especialmente del ritmo marcado por la construcción. Si bien en estos últimos años el número de informes ha crecido debido a la demanda de los mismos por otras Areas del Ayuntamiento que los solicitan en temas relacionados con la seguridad.

 

 

AÑO

Nº INFORMES

Nº INSPECCIONES

Nº HIDRANTES

1993

644

815

591

1994

720

863

603

1995

775

793

615

1996

573

580

622

1997

986

655

632

1998

924

691

643

 

 

         En Octubre de 1996, se publicó la NBE-CPI-96, cuya entrada en vigor se produjo en Enero de 1997. La estructura de esta nueva Norma mejora la anterior, ya que entre sus objetivos además la protección de los ocupantes frente a los riesgos originados por un incendio y la de prevenir daños a terceros que establecía la del 91. La NBE-CPI-96 también considera como objetivo facilitar la intervención de los bomberos y de los equipos de rescate, e introduce como novedad la recomendación de aplicar el Apéndice 2 de la misma.

 

         Ahora que parece que se ha estabilizado la publicación de normativa de prevención y con la próxima publicación del Reglamento de incendios para actividades industriales, y esperando que en un futuro no lejano se publiquen los anejos que a la actual normativa le faltan especialmente el de Espectáculos públicos (el Reglamento anterior data de 1982).

 

         Además el Ayuntamiento de Pamplona ha realizado un nuevo Plan Municipal de próxima aprobación y por tanto la modificación de la (O.G.E.) Ordenanza General de Edificación. Es en ésta donde se van a introducir una serie de medidas complementarias de prevención de incendios, que desde nuestra experiencia anterior como bomberos consideramos encaminadas hacia la rápida detección de los incendios y a favorecer las labores de extinción por los bomberos.

 

         No quisiera terminar sin ponerme a disposición de todos cuantos estéis interesados en conocer mas datos sobre la prevención de incendios o de otros temas relacionados con bomberos, haciendo extensiva mi disposición  a la revista SUA y sus dirigentes.