Introducción
El esquí de fondo sobresale entre los deportes de invierno
por sus cualidades benéficas de preparación física. No en vano es uno de los
deportes que practican otros deportistas profesionales para empezar a ponerse
en forma. Un reciente estudio procedente de Finlandia atribuye una mayor
esperanza de vida y menor riesgo de enfermedades cardíacas a los esquiadores de
fondo. Añade, además, interesantes matices al mero hecho deportivo.
En primer lugar, el escenario en que se ejercita es un
espacio abierto, (montañoso en el caso de nuestro país), que nos procura bellos
paisajes nevados y aires puros, en contraste con lo que suele ser el marco que
conforma nuestra vida habitual. Lo probable es que admiremos la belleza y la
paz del entorno nevado y que disfrutemos solos o acompañados, de la sensación
de esfuerzo o bien del placer de dejarnos deslizar suavemente por una
pendiente.
A diferencia de otros deportes, la industrialización y la
masificación no han llegado al esquí de fondo. En la actualidad los centros de
esquí de fondo perciben un peaje para colaborar al marcaje y mantenimiento de
las pistas, así como a los servicios que suelen ofrecer, salas de reposo, ayuda
y socorro en pistas, etc., pero lejos está esto del carácter de industria que
tienen otros deportes de invierno.
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El uso primitivo de
los esquís Para cualquier aproximación al esquí, el primer rasgo
básico a conocer, es su condición como medio de desplazamiento en nieve. En
nuestras latitudes, la nieve es un fenómeno meteorológico reducido a las
regiones montañosas durante la época invernal, aunque esporádicamente alcance a
zonas más extensas. En cambio en las regiones nórdicas la persistencia de la
nieve durante largos meses y en extensos territorios incluso a nivel del mar,
ha originado culturas que se han adaptado a estos fríos climas, dotándose de
medios para desplazarse por la nieve. Aunque el lugar de origen y la antigüedad del esquí son inciertos, es posible que los primeros útiles fueran exclusivamente para no hundirse en la nieve y de aquí derivarían las raquetas de nieve, pero también es fácil que pronto se imitara a un animal que se adapta bien a este medio, el reno. Las pezuñas de este rumiante, curvadas ligeramente hacia arriba, y sensiblemente más anchas que las de sus similares, le permiten en primer lugar no hundirse demasiado en la nieve. y además, deslizarse ligeramente a cada paso. Quizás a partir de esto, se empezaran a fabricar los primeros esquís, sea cual fuere la forma y dimensión que presentasen.
La referencia más antigua del esquí se ha encontrado en pinturas rupestres del centro de Europa y Asia. Estos grabados alcanzan una antigüedad de más de 4000 años, lo cual nos da idea de la importancia para estos pueblos y de la antigüedad de lo que hoy en día es un deporte pero que en su tiempo era un medio de desplazamiento. La caza, las emigraciones, o cualquier otra actividad exterior invernal (incluida la guerra), utilizaron el esquí como medio de transporte pues era el modo más rápido de moverse en la nieve cuando no existían otras posibilidades. Las leyendas nos hablan también de músicos que recorrían grandes distancias, (violín u otro instrumento al hombro) para amenizar con su música las largas noches boreales, cuando la importancia de las fiestas lo requería. |
Pero la utilización de los esquís, no fue exclusivamente
para actividades “laborales”. También ya desde antiguo, se citan carreras de
esquí, apuestas o juegos, sobre quién era el más hábil o más rápido. Lo que a
otras culturas ha sido el camello, el caballo o la piragua, en el norte de
Europa ha correspondido al esquí; sin ellos sus habitantes no habrían podido
desarrollarse ni adaptarse al medio particular.
La difusión del
esquí en España
Parece que a finales del siglo XIX, el esquí y los
deportes de invierno en general fueron practicados por noruegos que vivían en
Madrid, pero la primera y definitiva expansión, ocurrió en la primera década
del siglo XX. Casi al mismo tiempo, los tres focos de esquí, Madrid, Barcelona
y Tolosa iniciaron sus actividades, tanto debido a
escandinavos instalados en nuestro país como a viajeros que lo habían visto
practicar fuera de nuestras fronteras. A la vez cruzando el Pirineo, algunos
franceses lo introducían en el Altoaragón.
El carácter deportivo y competitivo apareció pronto,
celebrándose concursos en los que era frecuente que sus participantes tomaran
parte en todas las pruebas, descenso, salto y fondo. Hay que destacar la
heroicidad de aquellos precursores (primera década del siglo XX), en que apenas
existían medios de transporte, y cualquier desplazamiento a nuestras montañas
era poco menos que una aventura. Llegar a las pistas requería largos
desplazamientos en tartana, en tren o a pie.
Sólo unos años más tarde, en la segunda década, ya
existían competiciones más serias, como la que celebraba el Club
Alpino Español en Navacerrada denominada “Guías y Morraleros”,
que ofrecía premios en metálico y estaba destinada a la gente de montaña,
considerados “profesionales”.
Los primeros campeonatos de España se celebran en 1920,
con participación exclusiva de corredores castellanos, pero en los siguientes
años, ya compiten vascos, aragoneses, catalanes y granadinos.
En 1936, en Garmisch-Partenkirchen participa por primera vez en unos Juegos
Olímpicos un equipo español quedando en el puesto número 62. La siguiente
participación no se realizaría hasta 1980 en Lake Placid con
Desde la década de los ochenta es también habitual la
participación española en Campeonatos del Mundo, Copa del Mundo y otras
competiciones internacionales en las que además de participar, ya se lucha por
conseguir puestos de honor, impensables en las épocas anteriores.
La creación de centros se irá extendiendo a todo el
Pirineo y también el marcaje de pistas en algunas estaciones de esquí alpino.
En la actualidad son bastantes los que ofrecen buena calidad de servicios y su
éxito impulsa nuevas iniciativas en otras zonas.
Las competiciones populares son un reflejo de la
divulgación actual. Entre ellas cabe destacar la Marxa
Beret que con 25 ediciones ha llegado a superar los
2000 participantes. Estas competiciones se prodigan especialmente en Cataluña,
pero también han ido apareciendo en Navarra, Aragón, Castilla y Andalucía. En
ellas, las espectaculares salidas en masa agrupan tanto a esquiadores olímpicos
como a noveles practicantes, cuyo único deseo es llevar a cabo el recorrido
admirando las bellezas del paisaje y disfrutando de la compañía de otros
amantes de este deporte.
Parece pues que se ha asentado definitivamente en nuestras
montañas este deporte procedente del norte y que antaño era exclusivo de los
habitantes de aquellos nevados parajes.
Recientemente, en los JJOO de Salt
Lake City (2002), el
arraigo del esquí de fondo en nuestro país ha hecho estar pendientes de este
deporte a masas de espectadores gracias al vertiginoso tránsito de Johann Muehlegg del anonimato a la gloria (truncada apenas ocho horas
después de ganar su tercera medalla de oro en los Juegos Olímpicos de
Invierno).
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Especialidades en
el esquí de fondo La evolución del esquí de fondo, el marcaje de las pistas
y los nuevos materiales cada vez más ligeros han convertido a este antiguo
medio de desplazamiento en un deporte popular que en la actualidad se practica
en dos técnicas distintas: El esquí de fondo clásico, es el método más tradicional y fácil para desplazarse en la nieve. Los esquís mediante un sistema de retención proporcionan un punto de apoyo que se adhiere a la nieve para efectuar los impulsos de piernas y que permite progresar en cuestas, llanos y a su vez deslizar en los descensos. Los brazos contribuyen al desplazamiento ejerciendo su fuerza a través de los bastones. Para hacer más fácil la técnica clásica, las máquinas que preparan las pistas, “imprimen” una huella o traza en la nieve en bajorrelieve en la cual los esquís encarrilados deslizan fácilmente, no se cruzan y se mantiene mejor el equilibrio. |
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El esquí de fondo patinador utiliza para el impulso de
piernas una técnica que se asemeja a la del patinaje no siendo necesario ningún
sistema de retención. El punto de apoyo para efectuar los impulsos de las
piernas, lo proporciona el canto del esquí. Como en clásico, los brazos ejercen
su fuerza a través de los bastones. Las velocidades que se obtienen son
superiores a las del esquí clásico. Para la técnica de patinador no es
necesaria la huella pero en cambio hace falta que la nieve alcance un cierto
nivel compacto, labor que en las pistas hacen las máquinas.
Los centros o estaciones de esquí de fondo suelen tener
pistas para ambas técnicas y de niveles distintos, diferenciadas en su marcaje
y trazado pues esquiar en técnica de patinador por una huella de clásico
produce el deterioro de ésta.
El material para ambos estilos, igualmente ligero, tiene
pequeñas diferencias aunque puede efectuarse parte de la técnica
indistintamente con unos u otros esquís.
En el esquí de competición los esquiadores deben recorrer
un trayecto en el menor tiempo posible. La distancia del recorrido puede ser
variable, desde 200 m. (carreras de sprint) hasta más
de 100 km, pero las más frecuentes oscilan entre 10 y
30 km. La salida puede ser individual como en las
carreras contrareloj, doble como en los sprints o bien masiva como en los relevos o las
competiciones populares.
Los reglamentos diferencian las carreras de esquí clásico
y las de patinador como especialidades distintas. En las de clásico no se
permite utilizar técnica de patinador. En cambio sí está permitido emplear la
técnica de clásico en las de patinador.
Actualmente son frecuentes las competiciones combinadas.
En ellas se suman los tiempos de dos carreras celebradas en días consecutivos,
una en cada estilo: Método Gundersen (el objetivo
para el esquiador que vamos a tratar en este trabajo son los Campeonatos de
España que consisten en este método: el primer día competitivo es en estilo
clásico 15 km y, según el tiempo realizado, el
segundo día se desarrolla la competición en estilo patinador 15 km, saliendo por orden de tiempos. El tercer día se
descansa y el cuarto día se realizan los relevos por equipos, integrados por
cuatro corredores, de los cuales los dos primeros realizan 10 km en estilo clásico y los dos últimos recorren otros 10 km en estilo patinador).
Otros deportes que utilizan los esquís de fondo como medio
de desplazamiento:
El esquí orientación es muy popular en Escandinavia
y utiliza los esquís de fondo como medio para llevar a cabo recorridos en los
que deben hallarse puntos topográficos concretos. Se desarrolla por cualquier
terreno nevado y en ambas técnicas, con tramos en pista, en nieve virgen,
caminos, carreteras nevadas, etc.
En el biathlón se emplean
igualmente los esquís de fondo en combinación con una prueba de puntería
mediante un fusil que el esquiador debe llevar al hombro. Es una especialidad
no muy divulgada, que requiere campos de tiro junto a la pista de esquí de fondo.
Si bien es popular en el norte de Europa, en el sur y centro su práctica se
reduce casi exclusivamente a equipos militares.
El triathlón blanco es una
especialidad competitiva reciente bastante popular que combina el esquí de
fondo con otros deportes como ciclismo, carrera a pie y a veces, otras
especialidades del esquí alpino.
Organización en España. La organización del esquí de fondo
está coordinada por la Federación Española de Deportes de Invierno.