Toda esta pequeña aventura comienza con los comentarios que solemos hacer los “montañericos”:

“Que si le tengo ganas al Cervino...” “Que si este verano tengo permiso en casa para irme una semana...” “Que si he ahorrado pasta para una escapada estas fechas...”

 

Así se formó este grupo de tres bomberos, un operario de SOS y tres colegas de Agurain, con un objetivo: subir al Cervino por la ruta italiana. Según nuestras informaciones menos transitada que la suiza, con menos desprendimientos y algún paso más difícil pero sin excesivo grado (IV grado con cuerdas fijas y hasta escaleras de marinero). Eso sí, las fotos, postales y calendarios las hacen todos desde la vertiente suiza, es de donde el Matterhorn da su estampa de auténtica pirámide rocosa.

 

Grand Paradiso, cerca de la cima

Panorámica Den´t

 

Contábamos con 10 días, aparentemente parecían suficientes, 2 días de carretera, 2 días para una excursión de aclimatación, otros dos días para la ascensión de todos deseada y 4 días de margen para el mal tiempo, además de algún día para descanso, turismo y souvernirs.

 

 

Primer Día

Salida de Pamplona en dos VW California. Por delante 1100 Km, todo autopista. Paradas cada 200 Km para cambiar de conductor, estirar las piernas y visitar el WC, que por cierto en las áreas de descanso francesas son una maravilla. Llegamos a Chamonix hacia las 21 horas ya oscuro y desierto, pero sin otro menester, teníamos que visitar la meteo, que en la oficina de turismo queda expuesta en un cristal para consulta del interesado las 24 horas del día. No podían ser mejores las noticias, las previsiones eran buenas para dos días y el tercero  chubascos. Con estas buenas noticias instalamos el campo base en el parque de Gallian un bonito lugar a las afueras, con lago, parking, baños, teléfono, mesas, zona de bulder,... más no se puede pedir, ¡ah sí! Las vistas del glaciar de Bossons que cae desde Mont Blanc, Aiguille du Midi y las agujas de Chamonix, todo un espectáculo.

 

Segundo y Tercer Día

Decidimos hacer la aclimatación en dos grupos, para los mas osados una escalada en roca en una espectacular aguja de las múltiples que existen en esta zona. De unos 300 metros y un grado de V con algún paso de VI a.

El resto elegimos del Gran Paradiso, un cuatromil de la zona italiana, fácil y de 2 días.

El primero desde el coche al refugio un paseo de dos horas; el segundo una excursión glaciar larga y con alguna pendiente fuerte. Al final para llegar a la cumbre unos pasos sobre roca (al estilo del paso Mahoma del Aneto). Éste es el punto más peligroso de la ascensión, ya que el glaciar no tiene grietas ni seracs en el camino. El peligro, como en el encierro, más por la gente que por el propio monte. Se amontonan las cordadas en un paso estrecho de roca, y es fácil que uno se gire te peque con la mochila o el piolet, y cordada al precipicio. Tres sobre una piedra, yo voy para abajo, yo para arriba, éste va con guía y tienen que pasar juntos, ¡perdona! pero me estas pisando la cuerda con los crampones, te esperas a que bajemos que no cabemos en la cumbre, que ya la ocupa la imagen de una virgen (estos italianos ya se sabe, siempre tan religiosos).

 

Cuarto Día

Después de la excursión nos habíamos citado en Cervinia para desde allí estudiar nuestro próximo compromiso. Llegamos a la tarde noche a este pequeño pueblo del valle de Aosta y lo encontramos prácticamente deshabitado, con muchas nubes y bastante humedad y sin la posibilidad de ver el Cervino. Tampoco pudimos consultar la meteorología y los detalles de la ascensión en la oficina de turismo o la casa de los guías por que estaban cerradas. Así que un paseo por sus calles adornadas con jardineras con flores edelweiss y un capuchino en un céntrico bar. Es aquí donde nos llevamos la desilusión. Al manifestarle a la camarera nuestra intención de subir el Cervino, nos dice que no ha subido nadie en las ultimas semanas, la causa: “Tropo nieve”. Esto lo convierte en una escalada difícil sobre terreno mixto, con las cuerdas fijas congeladas e incluso peligro de avalanchas. Se nos ha derrumbado el castillo de naipes. Nos consolamos con una ducha en un camping cercano y unas “birras picolas” por el pueblo donde volvemos a sacar el tema. Mire, somos un grupo de montañeros vascos, el mes que viene nos vamos al Himalaya, ¿Cómo está para subir al Cervino? La verdad es que mal. En todo el verano sólo han subido 4 ó 5 cordadas y desde hace 20 días esta lloviendo aquí, que haya arriba será nieve. Los guías no están subiendo. Nos rendimos ante la evidencia. Tan sólo nos queda pedir información sobre la ruta suiza.

Para el siguiente día volvemos a dividirnos, parte del grupo no ha estado en Mont Blanc y son muy atrayentes sus 4.807 metros; la otra mitad nos inclinamos por el refugio de Torino donde tenemos al alcance el Diente del Gigante y la Arista Rochefort.

 

Quinto Día

El cuarto día nos ha llovido, pero para los dos siguientes nos dan bueno. Maldonado esta de nuestra parte. Los de Mont Blanc eligen la ruta normal por Gouter y como es de sobra conocido, si se tiene buen tiempo es una marcha glaciar que empieza a las 3 de la mañana en el refugio, una arista algo aérea y una bajada muy larga hasta coger el tren.

El otro grupo tomamos el primer teleférico al refugio de Torino y desde allí hacia el Diente del Gigante, un precioso obelisco de 4.013 m. con 200 m. de pared finales equipados con cuerdas fijas. Nos toca descubrir la ruta de aproximación y abrir huella sobre el glaciar. A la hora somos alcanzados por una cordada de belgas que llevan los mismos pasos que nosotros y compartimos cuerdas, anclajes y cacahuetes. No vamos muy bien de tiempo cuando llegamos a la base de la pared (el comedor le llaman). Desde allí, si continuas hacia la izquierda entras en la pared del diente y si optas por la derecha vas a la arista de Rochefort. Comentamos como que va a ser difícil hacer cima, la ruta tiene bastante nieve y tenemos que descubrir los pasos. Uno de los belgas que ya había estado nos lo indica más o menos, pero él se retira. Nosotros nos conformamos con hacer un par de largos de IV, antes de llegar a las cuerdas fijas y decidimos dar la vuelta por falta de tiempo. No tenemos las suficientes garantías de encontrarnos la pared limpia de nieve, ni las cuerdas fijas sin congelar.

Sexto Día

Hoy la ruta va a ser parecida a la de ayer, ya nos la conocemos, hemos madrugado y llegamos al “comedor” con relativa rapidez. Desde allí nos encaramamos a la arista. Verdaderamente es algo impresionante una arista de nieve con sus cornisas colgando y unas caídas de vértigo a ambos lados. Sin duda la convierten en una de las más bonitas de los Alpes. Lo habíamos leído pero hay que estar allí para creérselo. Durante dos horas estuvimos caminando por el filo de su navaja, en algunos pasos montados a caballo sobre el filo; emulamos a Spiderman por su ladera norte, que calculamos podría tener 60º-65º de inclinación lo que para alguno de nosotros suponía lo máximo escalado en nieve. Nuevamente la cima de la Aiguille de Rochefort de 4.001 m se nos iba a resistir. Un resalte rocoso largo y con mucha nieve nos podía alargar la excursión bastante y lo desechamos. Sabíamos que la vuelta sobre la arista iban a ser otras dos horas y el buen sabor de boca que nos había dejado a la ida, se iba acrecentar a la vuelta ya que la nieve estaba buena y habíamos ganado confianza. Así que media vuelta posando para la cámara en los sitios más aéreos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Arista de los Cósmicos, al fondo

el glaciar de Glan Monlets

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Agulle de  Midi, arista Cósmicos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Arista Cósmicos, un gendarme

 

Den´t du Geant

 

 

 

Séptimo Día

Día de descanso, consulta de la meteo que seguía estando de nuestra parte. Llamada a los guías de Zermat para descartar definitivamente la ascensión al Cervino por la ruta suiza, como así fue. Descartado esto, nos quedaba elegir otra excursión, y para ello que mejor que la biblioteca de la casa de los guías de Chamonix. Un lugar muy acogedor en la última planta, con una preciosa maqueta de los montes del macizo de Mont Blanc, abundantes fichas, libros y mapas de ascensiones y una simpática “mademoiselle” que atiende y resuelve todas tus dudas; eso sí, en francés.

Todas nuestras consultas terminaron en la Arista de los Cósmicos a la Aiguille du Midi, una vía de escalada fácil con algún paso de IV equipado. Una vía para disfrutar y un buen colofón para despedirnos de los Alpes por este año.

 

Octavo Día

Tomamos el primer teleférico de Aiguille du Midi y después de un corto paseo por el Valle Blanco hasta las cercanías del caro refugio de los Cósmicos, nos dirigimos a la arista donde formamos tres cordadas. Dejamos pasar alguna cordada por delante, no tenemos prisa hace buen día y tenemos ganas de disfrutar y estar a nuestro aire los 7 magníficos. La ascensión empieza muy fácil y casi nos hace pensar en que se nos va a quedar descafeinada pero no, enseguida empieza a tomar ambiente alpino con un par de rapeles , un corredor de nieve y un paso vertical de roca (IV equipado) pero que con mochila y botas de plástico se convierte en algo más. Solamente uno de nosotros lo sacó en libre, pero fue de los pocos que lo hizo ese día. Una hermosa ruta en un granito muy agradecido. Lastima que ese día eligieran también esa ruta unas 20 cordadas más y convirtiéramos ese lugar en una procesión de cuerdas, cascos y mochilas. Pero bueno, estar escalando en un entorno tan majestuoso con las Grandes Jorasses, los Drus y el Mont Blanc, hacen que la jornada sea inolvidable.