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juegos mundiales barcelona 2003

participación de bomberos de navarra

 

BARNA EN BICI. UNA FORMA DIFERENTE DE CONOCER BARCELONA

 

 

Un poco de sol mediterráneo me pareció una buena forma de despertar del frío y lluvioso diciembre-navarro. Siempre me habían hablado de la belleza de Barcelona y pensé que ya era el momento de verlo con mis ojos. Abusando de la hospitalidad de mis primos en la ciudad Condal, crucé la cordillera para ver el Sol. El comienzo no pudo ser más cálido, pasé de ver ríos desbordados, a contemplar un precioso atardecer en el macizo de Monserrat, su rojo contrastaba con la mole blanca pirenaica.

 

Quería conocer Barcelona, pero quería hacerlo con un medio que me llevara rápido por la ciudad y me permitiera integrarme en el pulso de la urbe; mi sufrida bici de monte fue la elegida…Las grandes ciudades van integrando lentamente la cultura, de que para desplazarse no hace falta echar humo necesariamente y comienzan a trazarse líneas y carriles que permiten rodar con seguridad entre el caótico y estresado ritmo de los coches.

 

Os contaré mis kilómetros urbanos y mi grata experiencia con los bomberos de la ciudad. El primer día decidí confiar en mi orientación para guiarme, me las prometía felices para llegar a las Ramblas y tocar el mar, pero acabé en la zona portuaria de La Mina, una parte degradada que no recomiendo hacer en bici…pero como no hay mal que por bien no venga, del impulso acabé en Montjuït, escenario olímpico, el Palau Sant Jordi, el estadio, una zona a visitar, igual es mi cabeza pero me pareció oír ecos de voces del último concierto del “Boss” en el Palau

 

Ciudad olímpica y ciudad abierta, desde la cima de Montjuït se ve la urbe en toda su dimensión, desde el Tibidabo al mar, desde La Sagrada Familia hasta la Diagonal que cruza el corazón de la ciudad.

 

  

Una rápida bajada me llevó a la Plaza de España dónde vi una ambulancia de bomberos; en un semáforo les saludé y les dije que era un compañero navarro, rápidamente se ofrecieron a enseñarme su parque central de Eixample en la zona del ensanche. Dicho y hecho, tuve la oportunidad de conocer el mayor parque de Barcelona.

 

 

La ciudad cuenta con siete parques distribuidos de tal forma que les permite llegar al 66% de las salidas en menos de cinco minutos; en menos de diez minutos llegan al 96% de las intervenciones. Durante 2001 realizaron unas 17000 actuaciones de todo tipo, incendios y explosiones, salvamentos, asistencias sanitarias, etc… también en 2001 han creado su propia revista Farenheit 451, y ya han editado tres números. Este parque central alberga el centro de coordinación operativa (CECOB), que coordina las comunicaciones entre éste, los parques y los operativos.

 

Cuentan con sistema de telefonía remota que les permite activar las alarmas sin pérdidas de tiempo. Varios jefes de sala del CECOB visitaron el centro de SOS Navarra para estudiar como podría ser una incorporación de bomberos a un centro de coordinación similar al 112 de Navarra. Me comentaron que les gustó bastante el modelo de integración del 112 en Policía Foral, ya que comparte la información con el resto de servicios de emergencias y tienen capacidad propia de gestión de los recursos.

En un centro de coordinación se reciben todo tipo de llamadas, algunas son bromas de escolares, otras de gente desequilibrada. Me comentaban que hay una mujer “la Mary” que llama casi todos los días desde una cabina del Paseo de Ramblas y tiene como tema de conversación la política, más vale que más o menos atiende a razones y al decirle que hay trabajo suele colgar.

 

 

 

Hablando con los bomberos veteranos se pueden estar horas, son muy enriquecedoras las historias de sus intervenciones. 25 años en una gran ciudad da para muchas “batallas”. Comentaban experiencias duras como suicidios en el metro o como cuando intervinieron en el incendio de la “Hispano Olivetti”. Tras muchas horas extinguiendo en la planta baja y con la estructura del edificio dañada, el humo les dejó ver que la planta primera albergaba máquinas de muchas toneladas de peso y sus vidas corrían serio peligro…como situación anecdótica comentaron de un heroinómano que tras estar al borde de la muerte por sobredosis, fue tratado con el antídoto (naloxona) y tras volver en sí les pidió a los bomberos y sanitarios dinero para volver a colocarse. En fin situaciones duras que se dan en un trabajo difícil y expuesto, pero apasionante. Finalmente me dijeron que visitara el parque de Drassanes, cerca del paseo de las Ramblas, un parque inmerso (un parque muy peculiar) en una zona que ha recibido mucha inmigración.

 

Muy agradecido por la visita al parque, continué haciendo kilómetros de asfalto. Una zona imprescindible para ver de la ciudad es todo el Paseo de Ramblas, multicultural y multirracial. Desemboca mirando hacia el mar en el puerto olímpico, el famoso Maremagnum, la estatua de Colón, el barrio de la Barceloneta, y sobre todo el precioso barrio gótico, con sus calles estrechas y laberínticas.

 

 

Una alternativa muy recomendable a los pedales es coger el Bus Touristic, por un precio razonable y en autobuses con piso superior descapotable, puedes ver las zonas más importantes de la ciudad. Yo aproveché dos días con tiempo inestable (¡en Barcelona también llueve!) para realizar los circuitos de los que te puedes bajar y subir cuantas veces quieras en las paradas. Como lugares especiales a visitar, recomiendo el teleférico aéreo encima del puerto olímpico y la casa Pedrera de Gaudí, cuya terraza es espectacular; ver anochecer allí con las chimeneas iluminadas por el Sol es realmente bonito.

 

También sin duda es de obligada visita el templo de la Sagrada Familia, increíble obra de ingeniería inacabada, pero en fase de trabajos. Subir a sus torres de hasta 90 metros de altura te da perspectiva central de la ciudad. Igualmente el Parque Güell ofrece unas bellas vistas de la ciudad, un pulmón entre el cemento, otro atardecer inolvidable. Quiero agradecer también al personal de los parques de Drassanes y de zona Franca su hospitalidad. Esta gente curtida en mil batallas me acogieron como uno de los suyos. En el parque de zona Franca pude ver un vehículo de bomberos único en España, que consigue con pocos litros de espumógeno y gracias a un complejo sistema informático, grandes cantidades de espuma. Su utilización es para siniestros en el puerto.

 

En fin, una ciudad muy recomendable, y este año muy especial para nosotros, pues organiza los Juegos Mundiales de Policías y Bomberos. Nos vemos allí.

 

Jaime Barcenilla