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Interior
exige el fin de la huelga, lo que fuerza la ruptura de las negociaciones
Las
protestas pueden intensificarse desde la próxima semana
Diario de
Noticias, 11 de mayo de 2004
El
departamento de Interior del Gobierno de Navarra forzó ayer la ruptura de
las negociaciones que mantenía con los sindicatos del Consorcio de Bomberos
después de que los representantes de la consejería exigieran a la Comisión
de Personal la suspensión de la huelga iniciada el 3 de mayo como condición
indispensable para proseguir con las conversaciones. Tras la reunión, que
apenas duró treinta minutos, los bomberos dieron por rotos los contactos y
anunciaron que mantendrán las movilizaciones programadas hasta próximo
lunes, fecha a partir de la cual tienen previsto intensificar sus protestas.
La
reunión de ayer tuvo un desenlace imprevisto, a tenor de cómo se habían
desarrollado las anteriores. De hecho, según habían manifestado los
negociadores de ambas partes, el acuerdo no estaba lejos, a falta de
negociar las cuestiones pendientes, algunas de ellas importantes, como las
referidas a los incrementos salariales, los turnos de trabajo y las mejoras
en el servicio.
La
plataforma unitaria de la Comisión (LAB, CCOO, ELA, UGT, ESK y Afapna) fue
citada a las diez de la mañana con objeto de analizar las ofertas y
contraofertas que se pusieron sobre la mesa durante la semana pasada. Los
representantes del departamento, encabezados por el director general y
presidente del Consorcio, Juan Ramón Rábade, llegaron media hora tarde y con
una premisa innegociable: exigían la desconvocatoria de la huelga para
mantener abierto el proceso negociador.
No
estuvieron mucho más tiempo reunidos. A la salida, el portavoz de la
Comisión de Personal, Víctor Rubio, consideró que el Gobierno foral acudió
al encuentro "con la intención clara de romper la negociación" y
responsabilizó directamente al consejero de Interior, Javier Caballero, de
la ruptura . Rubio no concretó si el endurecimiento de sus medidas podría
traducirse en la convocatoria de una huelga indefinida: "Por ahora
desconocemos las medidas que se van a tomar, pero que se incrementarán,
seguro", y dijo que UPN "pretende castigar la unidad de acción de los
sindicatos".
El
portavoz incidió en que "hasta que los bomberos dejen de ser funcionarios de
segunda no colaborarán en nada con la dirección del Consorcio" y subrayó que
"los sindicatos están unidos ante el ensañamiento del Gobierno foral, con
unas propuestas irrisorias". Rubio dijo "intuir que el Gobierno de UPN no va
a cumplir los compromisos, sino que pretende ensañarse con colectivos como
el de los bomberos".
La
opinión del Gobierno
Por su
parte, el portavoz del Gobierno de Navarra, Alberto Catalán, aseguró que el
Ejecutivo "sigue abierto" al diálogo con los bomberos y apeló "a su
responsabilidad" para que el servicio que prestan "no se vea menoscabado"
por los paros. Catalán explicó que para el Gobierno "lo más fácil sería
decir que sí a todo" lo que piden tanto los bomberos como los médicos o
cualquier otro colectivo de trabajadores públicos, pero sin embargo debe
actuar "con rigor". Precisó que cuando se trata de gestionar fondos públicos
"hay que tener rigor, objetividad y transparencia porque son todos los
navarros quienes pagan", y pidió "sentido común y coherencia" a los bomberos
en huelga.
Los paros y las pistolas
La
primera vez que Javier Caballero, más acostumbrado a tratar con jueces,
fiscales y abogados que con bomberos y policías forales, se tuvo que sentar
con los sindicatos del Consorcio les recordó que por su condición de abogado
y por su trayectoria profesional, estaba muy curtido en estos procesos
negociadores. No sentó nada bien a los bomberos esta presentación, que la
consideraron de poco afortunada y un tanto estirada, aunque todavía les
sentó peor lo que les dijo sobre la huelga. Según Caballero, sentarse a
negociar con una convocatoria de huelga era como "sentarse con una pistola
sobre la mesa". El consejero de Presidencia, Justicia e Interior repitió
tres veces esta expresión, lo que hizo que los sindicatos le exigieran que
las retirara por considerar intolerable que relacionara un derecho
legalmente reconocido en la Constitución como es la huelga con el empleo de
la violencia. Caballero reconoció que a lo mejor no había estado muy
afortunado, pero siguió adelante y les exigió que retiraran la convocatoria
de la huelga, que todavía no había comenzado, para que el departamento que
él dirige pudiera hacerles llegar alguna oferta. Los bomberos aceptaron y
retiraron la huelga, a la espera de ese planteamiento para un acuerdo,
aunque lo que recibieron, a juicio de los negociadores de la plantilla, fue
una propuesta irrisoria. Ahí se abrió un cisma, como ayer quedó de
manifiesto en la concentración que mantuvieron los bomberos frente al
Palacio de Navarra tras el fracaso de la reunión, donde el nombre del
consejero se oyó en buena parte de las consignas lanzadas. Nadie en el
Consorcio de Bomberos dudaba de que el nuevo talante que los responsables
del departamento de Interior pusieron de ayer sobre la mesa negociadora fue
una decisión personal del consejero.
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