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La Policía Foral trata de desalojar a 200 bomberos encerrados en el parque de Aralar.

Tras un enfrentamiento los huelguistas abandonaron el edificio. 

Diario de Navarra 1 de junio de 2004 

La media hora que duró el enfrentamiento no resume la situación que se vivió  por la mañana en el parque de bomberos de Pamplona, tranquila hasta la llegada de los efectivos de la Policía Foral, sobre las 12.35 horas. Cinco antes, a las 7.30, el gerente del Consorcio, Javier Vitriáin, había querido incorporarse a su puesto en el parque pero varios bomberos se lo impidieron, sentándose en las escalinatas. Negaron el acceso a una docena de administrativos, al director del Servicio, el oficial José Javier Boulandier, y al jefe del parque, el sargento Joaquín Ganuza. 

Con el paso de las horas, se incorporaban a Aralar los bomberos que terminaban su turno en alguno de los otros 9 parques de Navarra. A las 9.30, recibieron la primera visita: dos mandos de la Policía Foral les comunicaron que la ocupación del edificio era ilegal. El encuentro se produjo en la calle, donde permanecían un grupo de 80 bomberos. Casi al mismo tiempo, el comité de huelga era convocado por Interior. En una breve reunión, los funcionarios fueron informados de las sanciones que acarrearía el encierro.  

Una veintena de agentes 

Los bomberos decidieron seguir con su protesta a pesar de que, en una segunda visita, los mandos de la Policía Foral les habían advertido de que si en un cuarto de hora no desocupaban el edificio serían desalojados. 

Hasta la llegada de veinte agentes antidisturbios de la Policía Foral no se había escuchado ni un grito reivindicativo. La frase “fuera, fuera” y el cántico “qué se vayan, se vayan, se vayan” comenzaron cuando los siete vehículos policiales se colocaron en los accesos al parque y los policías, encapuchados, con cascos y las porras en el cinto, se colocaron ante la puerta. Ninguno de los 200 bomberos quedaba ya fuera. 

Por tercera vez, y antes de iniciar el desalojo, los dos mandos de la Policía Foral intentaron que los bomberos, que permanecían sentados en el interior del edificio y agarrados por los brazos, depusieran su actitud. Diez minutos después, varios de los agentes intentaron entrar y se inició un breve forcejeo con los bomberos, que lanzaron agua a los policías. El casco de un huelguista fue tirado a la calle. 

Los bomberos ya habían decidido que no iban a resistirse pero que tampoco facilitarían el desalojo. Tras dos intentos, cuatro agentes lograron entrar al edificio. Se llevaron en volandas a dos huelguistas y cuando lo intentaban con un tercero comenzó el enfrentamiento más intenso. Su casco voló por los aires y los ánimos se encresparon cuando algún policía blandió su porra. Los agentes trataban de arrastrar por las piernas al bombero, que resultó herido con posible fisura de costillas, y lanzaron algún puñetazo, que fue repelido por los bomberos. Estos denunciaron que recibieron porrazos. 

El herido, Pablo Flores, representante en la comisión de personal por CC.OO, fue arrastrado a la calle. “Le han dado una paliza , se han ensañado con él”, dijo Víctor Rubio, portavoz de la comisión. Fue atendido por las asistencias médicas del parque. 

Los huelguistas decidieron salir uno a uno a la calle. “Si esto es lo que pretendía Interior, crispar al colectivo de bomberos, ya lo ha conseguido”, señaló Rubio. “Han comprobado que la fuerza bruta no sirve para nada”. Los policías se marcharon a las 13,30 entre gritos de “Caballero responsable”. Los bomberos siguieron en el parque, cuarenta de ellos se encaramaron al tejado a las 16 horas y bajaron a las 19,30. 

Rábade: “He ordenado el desalojo porque el diálogo no servía” 

El presidente del Consorcio Juan Ramón Rábade, manifestó ayer que ordenó a la Policía Foral el desalojo del parque de Aralar después de haber comprobado que “el diálogo no servía”. “La Policía Foral habló ‘in situ’ con los bomberos para que depusieran su actitud y dejaran de ocupar los espacios mínimos para poder seguir trabajando. No se consiguió y ordené el desalojo”, señaló Rábade por la tarde.  

“Lamento tener que acudir a medidas de esta naturaleza, pero no ha habido más remedio”, añadió el presidente del Consorcio, para el que “se está radicalizando la situación unilateralmente”. 

Sobre la negativa de los bomberos a permitir a primera hora de la mañana la entrada en el parque del personal administrativo, el máximo representante del Consorcio expuso: “Rechazo totalmente los modos y maneras en que ha actuado la comisión de personal porque ha conculcado el derecho a trabajar en huelga, ha impedido que las personas que querían incorporarse a su puesto de trabajo lo hicieran”. Según sus palabras, el gerente del Consorcio, Javier Vitriáin, fue amenazado. 

Rábade denunció que se había impedido el funcionamiento de los servicios mínimos y enumeró destrozos, “todavía sin evaluar”, en la zona administrativa: “Han hecho caer toda la informática, se han sellado ordenadores, cerraduras y puertas, se han colocado panales de abejas, con abejas, en las oficinas…”. El presidente del Consorcio indicó que ayer mismo se puso en el juzgado una denuncia contra una persona “por impedir el derecho al trabajo”. “Vamos a poner otra denuncia por los destrozos causados en el parque”, aseguró. 

Sobre la última propuesta que el Consorcio presentó a los bomberos, Juan Ramón Rábade indicó ayer “que ha caducado”, aunque no descartó volver a proponerla cuando termine la huelga, “pues en situación de conflicto no se negocia”. 

“Si quieren acudir a la mesa general, que negocien allí, pero dudo que tengan mejor oferta que la planteada en el Consorcio”, concluyó. 

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